Pedro Flores presenta su primera novela, ‘La isla de los muchachos hermosos’, en el museo de Bellas Artes

Tenerife Noir invoca a la poesía, con ‘Una cicatriz con cremallera’, de Carlos Salem, que presenta también su novela ‘Los dioses también mueren’, en el mismo museo
M.A.R. editor presenta ‘La última noche con Edu’, de Enrique Pérez Balsa, y ‘En el desván de las caracolas’, de Jesús Salviejo, en el ámbito Cultural de El Corte Inglés

El escritor grancanario Pedro Flores presenta su primera novela, La isla de los muchachos hermosos (Maclein y Parker, 2023) junto al argentino residente en España Carlos Salem, que lleva a Tenerife Noir dos obras: Una cicatriz con cremallera (Averso, 2023), de poesía, y la novela Los dioses también mueren (Alrevés, 2023).

Tenerife Noir vuelve a invocar a la poesía al traer de nuevo a su agenda a dos poetas, como ocurrió en las primeras ediciones del festival. Aunque, en esta ocasión, Pedro Flores presenta su primera obra narrativa, hablará también de poesía junto a Salem en el marco de la mesa redonda El verso o la vida, que se celebra este viernes, 8 de marzo, a las 19.00 horas en la Sala del Piano del Museo de Bellas Artes, moderada por Iñaki Valdés. Este miembro del “sindicato” que pone en marcha el Festival Atlántico de Género Negro es también el encargado de dialogar con Carlos Salem a las 18.00 horas en el mismo espacio, con motivo de la presentación de Los dioses también mueren.

En el Ámbito Cultural de El Corte Inglés, M.A.R. editor presenta La última noche con Edu (MAR Editor, 2023), de Enrique Pérez Balsa, a las 19.15, y En el desván de las caracolas (MAR Editor, 2023), de Jesús Salviejo, a las 20.00. En ambos actos participa el escritor tinerfeño Javier Hernández Velázquez.

En Los dioses también mueren, el tercero de la serie Dalia Fierro y Severo Justo, el brazo amputado de un hombre aparece en la pradera de San Isidro tras las fiestas patronales de Madrid. En su dedo anular se conserva un anillo de oro macizo que muestra en relieve un águila montada sobre un rayo, los símbolos de Zeus. En apariencia, el brazo pertenece a un joven de unos veinte años, pero los análisis indican que llevaba más de cuatro décadas congelado. Es la primera pieza de un puzle humano disperso por distintas capitales de Europa y que la Brigada de los Apóstoles de Dalia Fierro y Severo Justo deberá armar.

Entre el amor que se añora y se espera volver a descubrir a la vuelta de cualquier esquina o a la salida de un bar sin nombre y el odio que nunca acaba de solidificar, porque no merece la alegría, transcurren los poemas de encierro y huida que forman el poemario de Salem Una cicatriz con cremallera. Escritos por momentos por un muerto lleno de ganas de vivir, el rencor pierde a diario la batalla frente a la mínima maravilla de una flor entre dos adoquines.

Jesús Arévalo es el protagonista de La isla de los muchachos hermosos; tiene casi 30 años, es casi filólogo y no conduce, por eso viaja por la isla en guagua. Va tras las huellas de Bebo Ríos, un poeta isleño tempranamente malogrado a los 18 años en un accidente de tráfico. Obsesionado por su figura, Arévalo conoce y entrevista a quienes trataron al muchacho, que le contarán las historias de su corta vida. Con una prosa exuberante y naturalista a partes iguales, Pedro Flores recrea un universo insular caliginoso y a veces cruel, donde sobresalen la sensibilidad y la ternura.

Nunca te fíes de un periodista del corazón es la frase que describe la novela La última noche con Edu, de Enrique Pérez Balsa. En una noche de amigos, con copas que fluyen y chicas receptivas, todo es diversión hasta que la fiesta se convierte en una odisea degenerativa donde el protagonista se ve envuelto en una trama de extorsión y proxenetismo. Ramos, el antihéroe de esta historia, se siente feliz con su cotidianeidad de periodista alcohólico que vive de publicar los trapos sucios de los famosos en revistas de prensa amarilla. La soledad es su mejor aliada.

La novela de Jesús Salviejo, En el desván de las caracolas, tiene como protagonista a un viejo escritor exiliado, que vive bajo una falsa identidad, mientras termina sus últimas memorias en La Habana en 1999. En ellas evoca el momento en el que le ganó a cara o cruz el nombre y el pasado a un desconocido en un prostíbulo de la capital cubana, mientras ambos huían de la guerra, en 1942. El campo de concentración de Auschwitz, Santander o Belgrado son algunos de los lugares por los que trascurre esta novela y sus protagonistas son gente huida de la guerra, estraperlistas, presos, militares, víctimas que intentan rehacer sus vidas.