M.A.R. editor presenta en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés ‘El edén de las manitas de cerdo’, de Enrique Pérez Balsa, ganadora del galardón, y ‘Desayuno para el muerto’, de Jesús Javier Corpas Mauleón, que recibió un áccesit en la misma convocatoria

Tenerife Noir vuelve a ser el escenario de la entrega del Premio Wilkie Collins de novela negra, que concede cada año M.A.R. editor. Este miércoles. 27 de marzo, a partir de las 19.00 horas, en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés, la editorial entregará el premio para dar paso a la presentación de la novela ganadora de esta convocatoria, El edén de las manitas de cerdo, de Enrique Pérez Balsa (a las 19.15), y de Desayuno para el muerto, de Jesús Javier Corpas Mauleón, que recibió un áccesit (a las 20.00).

El edén de las manitas de cerdo es una novela negra que narra las peripecias de Luis, un personaje anodino al que el destino y las decisiones equivocadas conducen a un callejón sin salida. Convertido en prostituto, se verá inmerso en el centro de una red delictiva que amenaza con hacer saltar por los aires mucho más que su ya deteriorada vida personal, familiar, profesional y social. Comprenderá que la vida no es un juego y que ha entrado en relaciones económicas con un grupo mafioso para el que la vida no vale nada.

Pérez Balsa, su autor, afirma sobre esta novela, que muestra “una crítica a la sociedad actual”, y presenta su obra como un crisol de influencias, al confesarse apasionado de los cómics, entre los que recuerda especialmente obras de Edgar Alan Poe o Lovecraft, ilustradas por Bernie Wrightson o Richard Corben. En cuanto a escritores de novela negra, señala entre los maestros que lo inspiran a Juan Madrid, Chester Himes, Boris Vian, Jo Nesbo, Andrew Kevin Walker, Olga Mínguez Pastor, Francisco Javier Illán Vivas o Carlos Augusto Casas.

En Desayuno para el muerto, Corpas Mauleón presenta una historia negra y criminal en Pamplona, durante las fiestas de San Fermín. Óscar Serrano, Plinio, comandante de infantería destinado en el CNI español, viaja a Pamplona, su anterior destino, para disfrutar del final de las fiestas con sus colaboradores y amigos. Su curiosidad innata y su intuición le lleva a investigar un incidente en el curso del último encierro que hubiera pasado desapercibido a otros, pero cuyo olor a chamusquina despierta su instinto, que lo lleva a adivinar algo importante. En Pamplona se urden historias de los servicios de investigación españoles, de los movimientos anticastristas de la comunidad cubana de Miami, de los organismos de información del régimen de Cuba y de la CIA.

Sobre su obra, el autor asegura que “Pamplona fue la Meca de los espías, tanto en los conflictos mundiales o las reiteradas invasiones francesas, como en la media docena de guerras civiles que se dieron en los cien años previos a 1939. El ascensor que cito en Desayuno para el muerto transportó unos cuantos desde 1912. Lo que refiero de la OAS también ocurrió en esta ciudad. Y las fiestas de la capital navarra han camuflado entre su multitud diversas conspiraciones. Encima, habituales en ellas son norteamericanos y miembros del exilio cubano. Un celofán perfecto para envolver este enredo”.

Corpas Mauleón sustenta una tesis según la cual “a los ciudadanos nos ocultan la mayor. Algunos, que protegen su tinglado, acostumbran a justificarlo diciendo que somos incapaces de entender. (…). Por otras razones, se clasifican como secretos documentos tan importantes como los del 11M o 23 F, que consideran no debe conocer la opinión pública. Algunos de esos sucesos resuenan al fondo de esta crónica sobre servicios secretos, como ecos de una batalla lejana”.

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