El Festival Atlántico de Género Negro Tenerife Noir premió en su tercera edición la trayectoria del creador del comisario Kostas Jaritos con el Premio Negra y Criminal

El escritor griego Petros Márkaris afronta con naturalidad el que un encuentro con periodistas en Tenerife (Islas Canarias) se concentre mayoritariamente en compartir inquietudes respecto a la crisis que sacude Europa. En la sala del Hotel Escuela Santa Cruz, donde Márkaris mantuvo a finales de marzo una conversación con periodistas que cubrían el Festival Atlántico de Género Negro Tenerife Noir, el ambiente era desalentador. “Casi nos deja solos en manos de la desesperación”, dijo uno de los redactores, a lo que el novelista replicó: “No los dejo solos con la desesperación, porque yo también estoy desesperado”.

Afortunadamente, su novela más reciente, que llegará al público español en unos dos meses, “les hará reír”, anunció, porque es una comedia. La obra está ambientada en el mundo académico griego. “La Universidad en Grecia está pasando una crisis muy profunda, tengo amigos académicos que están sufriendo, así que decidí escribir una novela sobre ello”, explicó. Mientras esta novela recorre la fase de traducción al español, Márkaris está ya enfrascado en su siguiente libro, del que solo adelantó su título: “La era de la hipocresía, que es el momento en el que estamos”.

Lucidez, humor y la desesperación que da el no encontrar una salida a la situación que viven Europa y el mundo estuvo tan presente en la entrevista como lo está en sus crónicas literarias de la crisis griega, en las novelas de la serie negra interpretadas por el comisario Kostas Jaritos, con el que solo comparte “una mirada irónica, distante, sobre Atenas”.

Preguntado por la posibilidad de promover un cambio social y político, el creador de Jaritos dijo claramente que ahora no ve la posibilidad de cambiar el sistema. “Eso me enfada bastante, porque tengo miedo de lo que pueda suceder”. Márkaris enfatizó: “No veo una salida. Especialmente en Europa, porque está pensando solo en la economía, no en la política. Ese es un gran problema en Europa”.

A su juicio, “no existe un solo problema, como sería el de salvar a la población más pobre, sino que parte del sistema sigue perteneciendo a los partidos tradicionales y centralizados, y estos han perdido la capacidad para convencer”. Esta crisis de confianza en la que han caído los partidos tradicionales es inevitable: “estos partidos, de centroderecha y centroizquierda, son los verdaderos responsables de la crisis, son los que han creado el sistema”.

El desencanto generalizado es una reacción ante lo que está sucediendo; “La gente se está dejando llevar por la ira, la desesperación y la falta de esperanza” y eso causa otro problema: “impide pensar de manera racional y entonces piensan que hay soluciones fáciles. Una de ellas es votar a la extrema derecha pensando que va a arreglarlo todo y no va a ser así, va a destruirlo. Eso es algo claro. Es lo peor que pueden hacer. Sin embargo, no es fácil hablar con la gente de manera racional, porque están desesperados, enfadados”.

“No hay soluciones fáciles”, insiste. Márkaris señala que habría que situar a la política en primer lugar ante la economía. “Las instituciones financieras y los gobiernos, al priorizar las finanzas, han sustituido a las personas por números. Son unas cifras que funcionan para un uno por ciento de la población, que es la población rica. El resto sufre. No sirve de nada decir a los griegos o a los italianos que los números van bien, porque la clase media se ha destruido, las clases más pobres están sufriendo y estos números, al final, son una mierda”.

El escritor griego atribuye esta situación a la desregulación: “Tiempo atrás había más regulación, que impedía que se llevaran a cabo una serie de cosas. Hoy en día, el capitalismo es un sistema sin reglas y eso supone un gran problema; la eliminación de estas reglas hace que estemos en una sociedad completamente perdida. Esto no solo crea un problema a nivel criminal o judicial, sino que crea un problema para la supervivencia de la gente normal”.

Mientras, “se ha perdido la capacidad de sospechar. Las cosas suceden a nuestro alrededor y no nos hacemos preguntas. Como resultado, suceden cosas graves y, sin embargo, las dejamos pasar, en parte porque no las entendemos y porque no nos preocupamos en investigar sobre ellas”, dijo.

Precisamente, lo único que puede hacer un artista o un literato ante esta situación es “provocar que la gente se pueda hacer preguntas, que indague, que vayan un poco más allá y pensar y hacerse preguntas más profundas sobre lo que está pasando”. Esta actitud de la población es la que pueden generar cambios sociales: “Todo artista, todo literato, piensa que tiene la capacidad de cambiar el mundo. Eso no es así. Ni el arte ni la literatura lo consiguen. El mundo solo puede ser cambiado por la lucha de las personas”.

La invitación a participar en el Festival Atlántico de Género Negro dio a Márkaris la oportunidad de vivir “experiencias muy especiales”. Una de ellas, el encuentro con 170 estudiantes de Secundaria y Bachillerato para dar inicio al proyecto educativo Islas de tinta, a través del acercamiento del alumnado de a la novela negra.

Además, “tuve el placer de recibir un premio que para él es muy especial, no solo porque viene de Tenerife Noir, sino porque el nombre de este premio, Negra y Criminal, está relacionado con Paco Camarasa”. Efectivamente, Márkaris, junto a la escritora Alicia Giménez Bartlett, recibió este año de Tenerife Noir el galardón más simbólico y entrañable que concede el festival, destinado a reconocer la trayectoria de un autor. Su nombre recoge el testigo de la que fuera la meca de las librerías especializadas en este género en España, la librería de Paco Camarasa en Barcelona. El premio consiste en un sombrero borsalino, que en las ediciones anteriores se ha entregado Antonio Lozano, Andreu Martín y Juan Madrid.

X