El escritor asturiano es finalista en el premio Ciudad de Santa Cruz de Tenerife Noir con su novela ‘El porqué del color rojo

El escritor asturiano Francisco Bescós asegura: “recurro a lo social para armar bien mis historias” para explicar su dedicación al noir, un género que no es el único que aborda como autor literario, pero que es clave en su trayectoria. El propio autor se sorprende al sintetizar de una forma tan aguda su enfoque del género negro cuando se le pregunta si este todavía conserva su vocación de crítica social original. Bescós contrapone su forma de abordar la temática social con la de otros escritores, al indicar que su acercamiento es distinto al de “autores que utilizan las historias para hablar de lo social”.

Bescós es finalista en el premio Ciudad de Santa Cruz con el que el Festival Atlántico de Género Negro Tenerife Noir reconoce la mejor novela negra del año con la novela El porqué del color rojo, una historia que transcurre en la Rioja Baja. La vendimia se convierte en el escenario para tratar la muerte un temporero, inmigrante ilegal procedente de Europa del Este, forzado a trabajar por una mafia.

“Como en toda buena novela, una trama que parece sencilla acaba complicándose”, explica el autor, en una historia protagonizada por la teniente de la Guardia Civil Lucía Utrera, La Grande, que, con la ayuda de los agentes de la Casa Cuartel de Calahorra y algún ayudante espontáneo, como un cura exboxeador acaban encontrando en lo que parece sencillo “un follón bastante gordo”.

La intención del escritor cuando hace una novela negra no es ofrecer un discurso crítico. “Lo que pasa es que es inevitable. No soy de las personas que se sienten con la capacidad y del deber de señalar lo que está mal. Me parece como de predicador. No me siento cómodo en ese papel. Mi única intención es contar una historia bien hecha, verosímil. Esos crímenes tienen un porqué y ese porqué tiene que ver con algo que está mal, con algo que es corregible”, precisa.

Bescós huye de las etiquetas, aunque la novela con la que llega al Premio Ciudad de Santa Cruz, en una librería, debería encontrarse en los estantes de género negro y puede entrar en la categoría del noir rural. Como autor, no le interesan esos clichés: “Como persona curiosa que soy, me interesa mucho la Rioja Baja, en general, como escenario rural, no entendido como algo bucólico o pintoresco. Me interesó la combinación de todo lo relacionado con el sector agrario. Es una zona rural y, al mismo tiempo, está industrializada. Hay remolques oxidados, silos enormes al pie de la carretera, aerogeneradores, braceros… Se dan una cantidad de conflictos humanos que permiten tratar los personajes, me interesan las relaciones laborales, las relaciones entre ricos y pobres, las masas de inmigrantes que vienen a trabaja al campo… Hay un universo social mucho más jugoso que trabajar en un bucólico pueblecito de la España rural”.

El porqué del color rojo es una novela con “un escenario único, en un momento único, que es el momento de la vendimia, con unos personajes bastante únicos, con mucho ritmo y unos toques de humor que es una apuesta bastante original”, según la describe su autor. Su principal reto a la hora de escribirla, “meter una trama muy compleja en 300 paginas”.

Cuando se le pregunta cómo llegó al género negro dice que “la respuesta no es sencilla”, para acabar concluyendo, sencillamente, con un lacónico “me vino dado”. Entre una y otra explicación hay una reflexión sobre su primera novela, El baile de los penitentes, donde una historia en la que reflejaba un ambiente muy particular en el pueblo de su mujer, Calahorra, lo metió en una novela negra con la que se sintió muy cómodo y lo llevó a plantearse investigar más esta nueva faceta creativa.

“No he sido uno de esos lectores obsesivos de género negro, que solo leen eso y siguen un camino natural”. Cuando se le pregunta por sus referentes literarios lo explica de una forma rotunda: “soy culo de mal asiento y me dejo inspirar por lo que más me gusta”, aunque, “si tengo que buscar referentes permanentes, diría Joseph Conrad, Jim Thompson y Patricia Highsmith, con esos no fallo”.

Padre de tres hijos pequeños y trabajador autónomo –como redactor publicitario– contesta “la dinámica es que no hay dinámica” cuando se le pregunta por su proceso de trabajo literario. “No tengo tiempo. Mi dinámica de escritura es cuando puedo y el tiempo que puedo. Se trata de conseguirlo contra viento y marea”.

X