El experto estadounidense estudia la influencia de los cambios sociológicos y demográficos en el campo como fuente de un nuevo tipo de novela negra

“El campo ya no es lo que era”; la frase la expresó el profesor de la Xavier Univeristy (Cincinnati, Ohio, Estados Unidos) David Knutson durante la primera jornada del Seminario de Investigación sobre Género Negro organizado por Tenerife Noir y la Universidad de La Laguna.

Knutson participó en el encuentro universitario en Tenerife con la conferencia La novela negra rural: tradición, innovación y desarrollo social, en la que abordó la ampliación de los escenarios de la novela negra hacia el mundo rural. Y, así, efectivamente, demostró que “el campo ya no es lo que era”, porque el proceso de globalización mundial ha extendido “al campo, a las montañas, a las costas” el proceso de urbanización, con todas sus consecuencias.

El experto estadounidense, profesor de español y experto en la obra de Eduardo Mendoza y en género negro, puso como “modelos de ejemplo típico” de literatura negra en el mundo rural a dos autores de su país, “dos visiones con bastante contraste”: Craig Johnson, creador del sheriff Walt Longmire, que actúa en un condado de las montañas de Wyoming, y Daniel Woodrell, que reivindica el concepto country noir para describir sus novelas a partir de 1996.

Las obras de Johnson y Woodrell representan, a juicio de Knutson, “dos extremos” de lo cómo se puede abordar el género negro en ambiente rural. Mientras el primero “ofrece una visión limpia del campo, en donde hay crímenes, pero para eso tenemos al sheriff Longmire”, en contraste, Woodrell muestra una visión “más ominosa, dramática, peligrosa… con un sentido de amenaza y un escenario que implica una vida bastante pobre”.

En la actualidad, “han cambiado nuestros conceptos del campo y la ciudad, borrando muchos límites tradicionales que separaban ambos mundos”, lo que está dando lugar, dijo el profesor citando a Joan Ramón Resina al fenómeno literario del “nuevo ruralismo”.

Esta nueva visión del mundo rural viene promovida por el desplazamiento de mucha gente a zonas más rurales a la hora de escoger su residencia; “con ellos se llevan algunas de las comodidades, se llevan muchas cosas consigo mismos; las urbanizaciones están en todas partes, producen actividad comercial. Por todas partes hay productos y servicios que antes se asociaban con la ciudad. Hay mucha más movilidad de las personas, deslocalización de actividades económicas, nuevos usos especializados del territorio, nuevas redes sociales y mucha diversidad en el mundo rural de hoy”, explicó el profesor.

.“Si el proceso de urbanización mundial ha significado la despoblación del campo a favor de las ciudades, últimamente las tendencias se han nivelado y este desarrollo ha posibilitado al menos un equilibrio entre campo y ciudad y esta nueva realidad se utiliza para describir cambios en las funciones de los espacios no urbanos. Entonces, el campo ya no es lo que era”, concluye para introducir cómo esta transformación social se evidencia en la literatura noir.

Así, la novela negra rural actual es la “que representa las transformaciones del nuevo ruralismo”, frente a la novela tradicional, afirmó Knutson, para señalar al escritor extremeño Eugenio Fuentes como el autor español que sintetiza las dos posibilidades del enfoque de la literatura criminal que se desarrolla en un ambiente rural. “En España hay autores que se sitúan a un lado u otro de esta división, mientras que Fuentes se establece en ambas tendencias”, aseguró al analizar la trayectoria de la serie de Fuentes protagonizada por el investigador Ricardo Cupido.

“En esa serie, Fuentes indica que en el campo se mantienen muchos valores y tradiciones rurales a la vez que se transforma y evoluciona con la sociedad global. Por tanto, es un autor con un recorrido de cambio socioeconómico que todavía está en proceso… Estas circunstancias las estamos todavía intentando analizar”, apuntó el experto. Preguntado por los motivos de los crímenes en el campo, el experto destacó que “en Fuentes suelen ser muy universales: el sexo frustrado o el dinero, que en el mundo rural puede ser la tierra porque, en el campo, la tierra vale mucho”.

La ciudad imaginaria de Breda, donde interviene Cupido, es “un lugar periférico de España en el que el bosque puede ser un lugar peligroso; sin embargo, a lo largo de una década y media de serie, Fuentes reflexiona sobre la realidad rural de España propias del nuevo ruralismo, algo que estaba empezando en la primera novela, El interior del bosque, en 1999”. Por otra parte, en Mistralia (2015), “se observa una distancia entre campo y ciudad que no es solo geográfica, sino psicológica. La separación entre campo y ciudad se mantiene. Hay muchas conexiones, pero Eugenio Fuentes mantiene el campo ahí donde está, en Extremadura. Vienen transformaciones, vienen cambios sociales y económicos, pero al mismo tiempo, el campo sigue siendo muy muy rural”.

Knutson llamó la atención sobre la concepción del propio Fuentes sobre la novela negra, al relatar una anécdota en la que el autor extremeño citó una frase durante el Congreso sobre literatura y cine negro en Salamanca en 2017: “la frase decía ‘eres más urbano que una novela negra’; el autor de Extremadura habla así, sin considerar que él mismo es un escritor rural, Fuentes no tiene casi conciencia de que es un escritor rural”, concluyó.

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