El jurado integrado Ángel de la Calle, Yurena González, Izaskun Legarza y Eduardo García Rojas destaca que “cuenta de forma directa e incisiva la realidad de las personas y un barrio, Canillejas, que refleja el espíritu de la serie negra”

Cuando gritan los muertos (Alrevés editorial, 2018), de Paco Gómez Escribano es la novela ganadora del Premio Ciudad de Santa Cruz, que entrega Tenerife Noir en su cuarta edición, la quinta del galardón. De esta manera, el Festival Atlántico de Género Negro reconoce a la mejor novela negra publicada en España en idioma español durante el año previo a la celebración de este encuentro anual en torno al género negro en Tenerife (Islas Canarias).

El premio fue entregado en la noche de este sábado, 30 de marzo, en el Hotel Escuela Santa Cruz (de Hecansa), en el marco de una cena de temática noir con platos inspirados en novelas y autores del género en las que la sopa Harira del inicio y el té marroquí del cierre del menú rindieron homenaje al escritor Antonio Lozano, fallecido recientemente.

La novela de Gómez Escribano, que competía por el premio con otras tres obras literarias, fue merecedora del reconocimiento del jurado por ser “una novela muy trabajada en la que cuenta de forma directa e incisiva la realidad de las personas y un barrio, Canillejas, que de alguna manera refleja el espíritu de la serie negra, no perdiendo el matiz de lo local”, según consta en el acta del fallo.

El jurado, integrado por el director de contenidos de la Semana Negra de Gijón, Ángel de la Calle; la escritora Yurena González; la librera de Librería de Mujeres de Tenerife, Izaskun Legarza, y el crítico y periodista Eduardo García Rojas, destacó también que “Gómez Escribano utiliza un lenguaje clásico, directo y trabajado, que permite una lectura rápida y satisfactoria. Es una obra que desborda un alto nivel literario”.

El jurado llama la atención también sobre el alto nivel de las cuatro obras finalistas. Junto a Cuando gritan los muertos, competían por este premio las novelas Corazones negros (Eiren, 2018), de Noelia Lorenzo; Las voces de Carol (EdicionesB, 2018), de Clara Peñalver, y El porqué del color rojo (Salto de página, 2018), de Francisco Bescós.

Además de la consideración general, los integrantes del jurado han querido subrayar de manera particular algunas características de la novela premiada. Así, Ángel de la Calle: señala que Cuando gritan los muertos“une a través de la Policía la baja delincuencia con la delincuencia de alto standing”, mientras que Eduardo García Rojas resalta “su alto contenido social y que refleja la realidad de los que están al otro lado de la ley, la lucha social y la corrupción policial”.

Por su parte, Izaskun Legarza realza “la calidad literaria y el retrato de la realidad de un barrio como es Canillejas” y Yurena González, “la originalidad y la maestría en su ejecución”. A ellos se une el director de la sección literaria de Tenerife Noir, el escritor Javier Hernández, para asegurar que se trata de “la mejor novela de Paco Gómez Escribano, refleja su forma de escribir, es creíble y honesta”.

Gómez Escribano agradeció el premio y aseguró estar contento con un premio que “podían haber recibido cualquiera de los compañeros que optaban conmigo al premio o de toda la peña que publicaron novelas el año pasado”.

En palabras de Gómez Escribano, Cuando gritan los muertos es “una historia de perdedores” en la que el autor hace un viaje en el tiempo hasta los primeros tiempos de la Transición, para contar una historia que pedía a gritos ser contada sobre corrupción policial, supervivencia y venganza. El Cuqui y El Tente, sus principales protagonistas, “son unos chavales, unos perdedores que solo aspiran a vivir en su barrio con sus trapicheos; el pasado vuelve a ellos sin que ellos quieran y no les deja otro remedio que actuar, porque ellos son unos tipos que no permiten que se les pisotee su dignidad. Son una mezcla de cojones y no pensar y eso es muy peligroso”.

El Cuqui y El Tente deciden plantar cara a El Dandy, jefe de la mafia corrupta que encargó un atraco hace muchos años, una acción que costó la vida de sus amigos y, también, aunque sin llegar a morir, la vida propia. Un pasado lleno de fantasmas regresa al barrio donde sobreviven a duras penas. En la guerra que se va a desatar no habrá ni vencedores ni vencidos.

X