La escritora sevillana es finalista en el premio Ciudad de Santa Cruz de Tenerife Noir con su novela ‘Las voces de Carol’

La escritora sevillana Clara Peñalver confiesa: “me resulta apasionante escribir” y lo dice con una expresión que desvela su determinación y confirma que, como cuenta más tarde, cuando se concentra en la tarea de la escritura, lo hace de forma obsesiva. Con su novela Las voces de Carol es finalista en el Premio Ciudad de Santa Cruz, con el que el Festival Atlántico de Género Negro Tenerife Noir reconoce a la mejor novela negra del año.

Cuando se le pregunta por su forma de trabajar, Peñalver destaca que “al final, escribir tiene una única regla muy poderosa que es respetar a quien te lee, ser fiel a las propias normas que creas cuando te vas a sentar a escribir para conseguir que el lector te siga hasta el final”. Polifacética autora, que se acerca al público infantil y también escribe relatos, ensayos de divulgación (con seudónimo) y prepara una novela de ciencia-ficción para dentro de unos años, Peñalver se siente cómoda en todas esas facetas, las busca: “Creo que el reto de mejorar como escritor es tratar muchos palos y aplicar distintas técnicas para pulir tu propia voz y que tus lectores se queden contigo. Para mí, es clave en mi literatura sentirme versátil, siempre que encuentre una historia que me atrape”.

Todo lo que cuenta sobre su forma de trabajar muestra una visceralidad que está relacionada con su forma de proceder obsesiva. Una señal: “Suelo escoger lecturas que van acordes con el tiempo verbal y el punto de vista del narrador que tengo en cada momento. Puedo pasar todo un año leyendo novelas escritas en primera persona presente, o tercera persona pasado, según la técnica narrativa que voy a utilizar”.

Así trata también a sus personajes: “me los traigo a la vida real, se convierten en otra forma diferente de vivir mi realidad. Literalmente, me obsesiono con mis personajes, con mis tramas”. Estos procedimientos van más allá cuando está enfrascada en la tarea de escribir: escucha constantemente la misma música hasta que concluye su labor. La música, como ocurre con los textos que lee en ese periodo, debe estar acordes a lo que está creando.

“Trabajo con la banda sonora de la novela, con la música que le gusta al protagonista”, pero, además, la música cumple otra función: “Lleva a un tempo”, que colabora con el ritmo de la narración. Las voces de Carolnació empapada en las partituras de Hans Zimmer y Benjamin Wallfisch para la película Blade Runner 2049. “Cuando vi la película, me vi narrando en ese tempo. Estaba empezando a escribirla y al verla lo tuve muy claro. Estuve como cinco meses escuchando en bucle esa música”.

De esta manera fue creciendo esta historia sobre los “escuchadores de voces”, ese grupo de personas que tienen alucinaciones auditivas. En Las voces de Carol, una clave fundamental es “la dualidad, de los personajes” principales de la historia. La escritora que aparece muerta, Abril Zondervan, nació en su mente a principios de 2015; entonces solo sabía sobre ella que convivía con un profundo trastorno mental y había conseguido naturalizar sus alucinaciones auditivas y utilizarlas para escribir sus obras. Abril está aterrada por el miedo a que los fármacos aniquilen para siempre su creatividad.

En un juego de espejos, aparece en la narración Carol Medina, la inspectora de policía encargada de investigar la muerte de la escritora. Es un personaje roto que se convierte en colaborador necesario de la narración y que se refleja en la escritora muerta para alimentar su búsqueda incansable en pos de su propia identidad. Los hechos suceden en Málaga, donde, como contrapunto a la luminosidad de la ciudad, se muestran sus sombras: robos, estafas, palizas, asesinatos y mafias de muchas nacionalidades.

Curiosamente, el sentirse atraída profundamente por el relato como condición para la lectura, parece que acotaría en parte el campo de acción de Peñalver: “Esa es la razón por la que casi siempre escribo thriller … las historias que me han atrapado como lectora, la mayoría, son tramas de suspense”. Considera la lectura fundamental para un escritor y señala entre sus referentes a Amélie Nothomb, “una escritora que me da unas lecciones tremendas” y a Eduardo Mendoza: “me enseña mucha riqueza lingüística”.

El género negro le permite tocar temas de la sociedad que nos rodea que la “irritan” y también, “tocar escenas desde lo más dulce a lo más cruel”, porque el abanico emocional del noir es muy amplio. Así, mientras escribe, llora amargamente, siente asco o repulsión brutal por una escena… “Eso es lo que me transmite el thriller, que es la pequeña sección el género negro que me atrapa a mí”.

“Temas que irritan”, como las personas desaparecidas, el suicidio, la salud mental, “temas que a mí me tocan y a nivel social no están bien tratados”, sintetiza, aunque aclara: “no me gusta usar como estandarte en la promoción de mi novela esos asuntos sociales que quiero abordar. Se trata más de una necesidad que de un asunto candente para una novela”.

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